Enrique José Sánchez Falcón,
Prof. Derecho Constitucional, UCV-UCAB
El incidente denunciado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), consistente en que el día 5 de agosto de 2026 un grupo integrado por seis (6) funcionarios no identificados, abordaron a la periodista Deisy Martínez, de @EfectoCocuyo, cuando salía de la Carlota (Caracas) donde intentó cubrir la primera reunión del diálogo entre representantes de la Asamblea Nacional del 2015 (AN2015) y el gobierno interino, constituye sin lugar a duda, un hecho de suma gravedad, no solo por ser una inaceptable violación de derechos humanos cometida en la persona de la periodista, quien fue obligada a entregar su teléfono móvil; y también una muy particular ofensa a la libertad de prensa al borrarle de dicho teléfono imágenes recolectadas en su trabajo periodístico; sino por el evidente significado que tiene dicho incidente al haber ocurrido “frente a las narices” de los referidos dialogantes.
No se requiere de mucha perspicacia para entender que ese incidente no pudo haber sido un mero exceso de funcionarios irresponsables incapaces de medir sus acciones. Por el contrario, es más racional pensar que se trata de un claro mensaje que pretende sugerir que, no obstante, el diálogo, el aparato represivo y sus operadores siguen intactos.
Ese es el verdadero significado de ese incidente. Y es un mensaje con destinatarios específicos: los representantes de la AN2015 y quienes los respalden. Esto es obvio.
Pero, además, es un grosero despropósito, pues pretende enviar el “metamensaje” de que el régimen sigue -como ha sido en todas las mesas anteriores- negociando desde el Poder, esto es, en condiciones de superioridad de fuerzas; lo que busca la obtención de iguales resultados: ganar tiempo y no ceder en los cambios hacia la democracia.
Aunque públicamente se insiste en las diferencias entre este proceso y los anteriores, fundadas principalmente en el tutelaje de EE. UU. y el cambio en la correlación de fuerzas que ello implica, la actitud del interinato sucesor de Maduro pretende mostrar lo contrario.
Por lo tanto, corresponde a la representación de los sectores democráticos, vale decir a la delegación de la AN2015, dar muestras de que ello ahora no es así; y en tal sentido reclamar enérgicamente por el incidente, exigir responsabilidades por lo ocurrido y solicitar garantías de no repetición de eventos de esa naturaleza.
No hacerlo, es decir, no dar tales muestras, equivaldría a estimular la validez de cierta imagen -que no compartimos- de que existe un desequilibrio entre los negociadores: la imagen del lobo y la ovejita.
2 Comentarios
Qué hayan actuado así con la periodista está mal, muy mal, pero entiendo que en los procesos iniciales de diálogo es conveniente la reserva para evitar que una filtración de las conversaciones que todavía no han sido convenidas, entorpezca las posibilidad de que se aprueben. De manera que se publiquen solo los acuerdos definitivos.
Hola Ildefonso! Si, es comprensible que se deben evitar filtraciones sobre las conversaciones y posibles acuerdo a los que lleguen mediante el diálogo, pero nada justifica la actuación con la periodista, y esto solo deja ver que se siguen vulnerando los derechos fundamentales de las personas. Confiamos en que, entre los acuerdos, se logrará una real garantía y protección para los derechos de los venezolanos.